15 de octubre de 2016

Tomar Decisiones

Todos los días, desde el momento que despertamos estamos tomando decisiones. El mismo hecho de levantarnos ya es una decisión y este proceso de elecciones se extiende a lo largo del día y va desde las más sencillas hasta las cruciales para nuestras vidas, inclusive si elegimos no tomar ninguna decisión estamos decidiendo.

 Toda toma de decisiones genera en nosotros un grado de incertidumbre y tensión, y muchas veces nos desgastamos buscando cuál será la mejor opción para nosotros y peor aún, si la decisión involucra de forma directa a otras personas.

En 1 Reyes 3: 3-15 encontramos un hermoso relato. Jehová se le apareció a Salomón y le dijo que pidiera lo que él quisiera. El rey no pidió más poder, ni dinero, ni más años, tampoco pidió que su reino nunca tuviera problemas; solo pidió sabiduría y el Señor se agradó tanto de su petición que le dio un corazón sabio y entendido.

 ¿Cómo conocer cuál es la mejor decisión para nuestras vidas? ¿Qué es lo que Dios quiere de nosotros? Nuestro entendimiento es muy limitado y a veces nos quedamos viendo sólo las circunstancias que nos rodean, las consecuencias inmediatas y no vemos lo que Dios tiene para nosotros más adelante. Si dejamos nuestras decisiones en las manos de Dios y le pedimos que nos dé su gracia y sabiduría seguramente nos irá muy bien.

No busquemos a Dios sólo cuando tenemos que tomar grandes decisiones ni usemos la oración como una salida de emergencias, sino esforcémonos en tener una relación continua y cercana con Dios. Pongamos nuestras vidas, sueños, problemas, anhelos, familias y todo lo que atesoramos en las manos de nuestro Padre. Pídele a Dios sabiduría y permite que tus decisiones sean guiadas por Él.

Recuerda que Dios nunca se equivoca.

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:5.

Fuente: Reflexiones Cristianas.

Por: Miguel Matos 

14 de octubre de 2016

Viviré Por La Fe

No moriré. Puedo confiar en mi Dios y esta fe me conservará la vida. Quisiera ser de aquellos cuya vida puede ser contada entre los justos; más aún cuando así fuera, no desearía vivir de mi propia justicia; preferiría fundamentarme en la obra del Señor Jesús y vivir únicamente por la fe en Él.


Aunque entregara mi cuerpo para ser quemado por mi Jesús, con todo desconfiaría de mi propio valor y de mi felicidad; al contrario, seguiría viviendo por fe.  El nombre de mi Salvador Tan sólo invocaría fiel, Perdón pidiendo por su amor.

Vivir por fe es mucho más seguro e infinitamente más feliz que vivir de sentimientos o de las obras. El sarmiento adherido a la vid tiene una vida más abundante de la que podría tener separado del tronco, en el caso de que esto fuera posible.

Vivir en comunión con Cristo y sacar de Él nuestra fortaleza es lo más agradable y sagrado. Y si aun los hombres más justos sólo así pueden vivir, con cuánta mayor razón deberé vivir yo que soy un pobre pecador. Señor, creo.

En ti confío enteramente. ¿Qué más puedo hacer? Confiar en ti es mi vida; así lo experimento y en este propósito me mantendré hasta el fin de mi vida.

Hoy sé que gracias a la fe que Dios me ha dado es que puedo vivir. No hay nada que me sostenga más que la confianza en el Dios creador del universo.

Señor, Gracias por darme la fe. La misma fe que me puede salvar y me puede sostener para el resto del camino. Me rindo ante ti y solo en ti espero. Amén.

El justo por la fe vivirá. Romanos 1:17.

Fuente: Reflexiones Cristianas.

Por: Miguel Matos

CUANDO EL ARROYO SE SECA ES TIEMPO DE LEVANTARSE

    PASTOR: HECTOR ENCARNACION