27 de mayo de 2017

¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE EL DÍA DE LAS MADRES?

La celebración del día de las madres se inició en la antigua Grecia,  para rendirle culto a Rea, que en la mitología griega era la madre de los “dioses” griegos  Zeus, Poseidón y Hades. Con el pasar del tiempo esta celebración se hizo popular entre los romanos, quienes también la adoptaron, así como también la Iglesia Católica, para honrar a María, la madre de Jesús.
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En nuestro país el último domingo de mayo es  el día para celebrar a las madres.. Los centros comerciales y mercados se visten de corazones y rosas rojas para celebrar a las madres. Es increíble que aún muchas iglesias evangélicas también se adornen  de corazones y rosas rojas cada año.

Pero, ¿es la voluntad de Jehová Dios que honremos a nuestra madre un día al año? 

La Biblia dice claramente: Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. (Efesios 6:1-3).

Jehová Dios en su Palabra manda a los hijos a que obedezcan a sus padres y que los honren. Este mandamiento no tiene una medida de tiempo específica. La Biblia no dice cosas como: “Honra a tu padre y a tu madre hasta que cumplas 18 años” ni tampoco: “Honra a tu padre y a tu madre hasta que te cases”. Al no tener este mandamiento una medida de tiempo específica, significa que debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre todos los días, y mientras lo hagamos así, el Señor nos da una promesa (Efesios 6:2) de que nos irá bien en la vida y que Él alargará nuestros días sobre la tierra (Efesios 6:3).

La Biblia nos muestra cómo ciertos escribas y fariseos para su propia conveniencia habían invalidado este mandamiento de Dios y lo habían sustituido por su tradición. La Biblia nos enseña lo que nuestro Señor Jesucristo les dijo a los escribas y fariseos:

Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. (Mateo 15:4-6).

Los escribas y fariseos les habían enseñado a los hijos que si querían dejar de sentir esa “carga” de ayudarles a sus padres, ellos solamente debían decirles que “todo aquello con que ellos les podrían ayudar” (comida, calzado, ropa, dinero, etc.) lo tenían reservado para dárselo como ofrenda a Dios (Mateo 15:5).

Los escribas y fariseos enseñaban que con esto ya el hijo no tenía que seguir ayudando ni honrando a sus padres. Jesús les dijo que ellos habían invalidado el mandamiento de Dios por su tradición (Mateo 15:6).

 De igual manera, hoy en día muchos jóvenes están invalidando el mandamiento de Dios por la tradición griega del día de las madres. Multitudes de jóvenes todo el año le levantan la voz a su madre, la menosprecian (Proverbios 23:22), la humillan, no le obedecen; se avergüenzan de ella , no la toman en cuenta, se creen superiores a ella porque han alcanzado un mayor nivel académico y social que ella…y un mísero día al año, el último domingo  de mayo, se acuerdan de esa mujer que se quitaba el bocado de la boca para dárselo a ellos; y le traen un regalo material, un abrazo hipócrita, y hasta echan su lágrima de cocodrilo.

Hijo, en el amor de Cristo te digo: ¡Deja la rebeldía y la hipocresía,  arrepiéntete de corazón, y pídele perdón a Dios! Porque si sigues tratando así a la mujer que te trajo al mundo, y te sorprende la muerte, vas a ir al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga (Marcos 9:44).

La Biblia contiene diferentes ejemplos de hijos que honraron a sus padres. Sin embargo, el ejemplo que más me impacta es el de nuestro Señor Jesucristo.

 En Lucas 2:41-52 la Biblia nos narra la ocasión cuando Jesús tenía 12 años, y cómo sus padres terrenales (José y María), creyéndolo perdido, lo encontraron en el templo unos días después atendiendo los negocios de su Padre celestial (Permaneciendo en la casa de su Padre y ocupándose de las cosas espirituales). 

Jesús, en su período de transición de niño a adolescente (12 años), ya estaba honrando a Jehová, su Padre celestial, pero la Biblia también nos enseña: “Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.” (Lucas 2:51).

 Jesús, siendo Dios mismo hecho carne, la Biblia dice que estaba sujeto a sus padres terrenales. El adjetivo “sujeto” significa que les obedecía en todo. Si sus padres, por ejemplo, le pedían que hiciera algo, Jesús lo hacía sin renegar y alterar la voz, porque Jesús estaba sujeto a ellos…”Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón”. Joven: Ya deja la hipocresía y las tradiciones mundanas y paganas (como el día de las madres, Navidad, San Valentín, etc.).

 La voluntad de Dios es que honres a tu padre y a tu madre TODOS LOS DÍAS (Efesios 6:1-3), no un simple día al año. Tu mamá es vaso frágil y guardará todo lo que tú hagas en su corazón.

Es necesario que siempre bendigas a tu mamá materialmente, pero te aseguro que si la amas, la honras, la respetas y le obedeces TODOS LOS DÍAS, eso valdrá más para ella que cualquier cosa material que el dinero pueda comprar, y Jehová Dios te recompensará.

Por: Miguel Matos

Fuente: Reflexiones Bíblicas.

23 de mayo de 2017

Vivir Bajo el Señorío de Jesucristo

Reflexión Cristiana basada en: Filipenses 2.6-11

 Dios Padre ha dado a su Hijo Jesucristo un nombre que es sobre todo nombre: el de Señor. Jesús ha recibido también autoridad absoluta sobre el cielo y la Tierra, la cual Él ejerce de acuerdo con los buenos propósitos de Dios. Su posición como Señor sobre toda la humanidad jamás cesará.

Resultado de imagen para Vivir Bajo el Señorío de Jesucristo imagen gratisLa mayoría de las personas no han reconocido el derecho a gobernar que tiene Jesús. Rechazan su señorío y hacen lo que quieren. Por eso abunda el pecado, causando estragos en la vida de muchos. La buena noticia es que Dios tiene un plan, que no puede ser detenido. Un día, todo el mundo reconocerá la autoridad de Jesús. 

Tal como Dios ha prometido, todo lo que está en el cielo (los ángeles y los seres creados) y todos los que están en la Tierra, incluyendo aquellos que rechazaron a Jesús, se arrodillarán delante de Él (Fil 2.10). ¡Qué día tan glorioso y triunfante será ese!

Pero, antes de que llegue ese día, los que seguimos al Salvador debemos inclinar y someter nuestra voluntad a la suya. Si Jesús es Señor sobre nosotros, reconoceremos que nuestra vida gira alrededor de Él y que existimos para sus propósitos, no para los nuestros. 

También sus prioridades serán las nuestras y sus planes tendrán precedencia sobre los nuestros. Además, con nuestros labios confesaremos su señorío sobre nosotros (Gá 2.20), diremos a otros que Él es nuestro Salvador, y testificaremos de lo que ha hecho por nosotros. Nuestras decisiones reflejarán el deseo de ser un testimonio vivo de su señorío en nuestra vida.

Rendirnos al control del Señor Jesús es la decisión más sabia que podemos tomar. ¿Es Él, en verdad, el Señor de su vida?

Por: Miguel Matos

20 de mayo de 2017

NO DESAFINAR EN LA VIDA ESPIRITUAL

Salmos 133: 1” ¡Mirad cuan bueno y cuan delicioso  es habitar los hermanos juntos en armonía 2 Es como el buen óleo  sobre la cabeza, el cual desciende  sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus  vestiduras;   3 Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión;  porque allí envía Jehová  bendición, y vida eterna.

Hace muchos años tuve la oportunidad de ver y escuchar a orquestas  ensayar y  los directores de las mismas estaban empeñados, como es natural,  que todos los músicos juntos mantuvieran la armonía,  de acuerdo a la partitura, pero siempre habían algunos que desafinaban, por lo que tenían que repetir  las notas hasta que  la dominaran bien.

La satisfacción y el gozo de un director de orquesta es interpretar bien la pieza ya sea en un concierto o  acompañando a un  cantante, para recibir la aceptación y los aplausos del público que lo escucha y lo ve, lo que constituye una especie de bendición.

En la vida espiritual, en el caso de las  iglesias estamos juntos, pero lamentablemente,  no todos  en una actitud de  armonía, ya que Satanás el enemigo de las  almas, se las arregla para  crear problemas dentro del  pueblo de Dios  a fin de  de que muchos desafinen  y no reciban la bendición  ni  tampoco disfruten a plenitud de la vida eterna.

Los cristianos, nacidos de nuevo  y sellados con el Espíritu Santo, debemos mantenernos  alertas para no permitir que a nuestras iglesias se infiltren  agentes satánicos, con extrañas doctrinas, como se estila en estos tiempos de apostasía que vive el mundo, por lo que son difíciles de identificar en vista de que hasta cargos ministeriales desempeñan, por lo que se necesita mucha  oración y ayuno para descubrirlos.  

 No hay dudas que en todas las iglesias, no importa las denominaciones, hay trigo y cizaña, lo que no nos debe sorprender, porque Jesús mismo lo reveló  en Mateo 13: 24-30; 36-43, cuando dijo que  “el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo  y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
Y añade: “Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿sembraste buena semilla en tu campo?  ¿De dónde, pues tiene cizaña?  El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres,  pues, que vayamos y la arranquemos?  Él le dijo: No, no sea que  al arrancar la cizaña, arranque también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega  yo diré  a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero”.

Luego Jesús explica la Parábola a sus discípulos y les dijo que “el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo, la siega es el es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

Y agrega que: “De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol  en el reino de su Padre: El que tiene oído para oír, oiga”.

El apóstol Pablo tuvo que lidiar con miembros de la iglesia de Corinto que habían desafinados en su vida espiritual. Al respecto dijo: “Porque he sido informado  acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas”, 1 Corintios 1:11. 

“De manera que yo, hermanos no pude hablaros  como espirituales, sino como carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no viandas porque aun  no erais capaces, ni sois capaces todavía”,  porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 1 Corintios. 3: 1-3.

El apóstol Pablo tuvo que afrontar un penoso caso de inmoralidad, cuando dijo: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación  cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre”, 1 Corintios 5:1.

Es saludable que nos preguntemos, ¿soy cizaña o trigo dentro del pueblo de Dios?, ¿Estoy viviendo en armonía con los miembros de mi congregación y con Dios? Si te das cuenta de tu infructuosa situación espiritual pídele a Dios su ayuda para que restaure tu vida y nunca más seas tú el  que desafine  y rompa la armonía en tu congregación. No le demos ese gusto a  Satanás.

  Para estar en armonía y ser bendecidos por nuestro Seño y Salvador Jesucristo,  Pablo dice: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó asimismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Y añade: “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aún se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias, porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, participe con ellos. Porque en otro tiempo erais  tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor;  andad como Hijos de luz”. Efesios 5:1-8.

También se nos exhorta a “no participar en la obra infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”.

De esta manera, si obedecemos la Palabra, que es la partitura  divina y damos frutos, estaremos juntos  y en armonía con Dios y con  nuestros hermanos en Cristo y disfrutaremos de todas las bendiciones, producto de nuestra salvación, que por misericordia y gracia recibimos.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual y en los lugares celestiales en Cristo”, Efesios 1: 3. Disfrutemos todos de esa bendición tan maravillosa que es nuestro mayor tesoro.  Amén.

Fuente: La Biblia y Miguel A. Matos.

CUANDO EL ARROYO SE SECA ES TIEMPO DE LEVANTARSE

    PASTOR: HECTOR ENCARNACION