10 de junio de 2017

LAS BENDICIONES DIVINAS

Es una experiencia maravillosa cuando el cristiano es bendecido por Dios y la mayor bendición es la salvación del alma que por la fe en Jesucristo recibe el hombre pecador. No solo recibe la salvación sino que cuando busca “primeramente el reino de Dios y su justicia, todas las demás cosas os serán añadidas”, Mateo 6:33.
Es un privilegio cuando vivimos obedeciendo la Palabra de Dios y confiamos en sus promesas que son sí y amen en Jesucristo, de inmediato comenzamos a ser bendecidos física y espiritualmente.

Así como nuestros padres carnales premian y se complacen cuando sus hijos son obedientes, lo mismo hace nuestro Señor  cuando el creyente, nacido de nuevo, guarda y obedece su Palabra que es Espíritu y vida.

Cuantas personas luchan por obtener bendiciones materiales y realizan acciones que no agradan a Dios, y aunque obtengan riquezas y bienes de este mundo, no hacen buen uso de las mismas y  casi nunca las disfrutan, porque no cuentan con la aprobación divina.

“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”, Proverbios 10:22. Cuando Dios nos bendice disfrutamos plenamente de todas las cosas que por su gracia y misericordia Él nos provee. Conozco a muchos cristianos que Dios los ha bendecido en gran manera y eso ha sido por su fidelidad a la Palabra y de obedecer la voluntad de Dios.

Dios no solo enriquece al cristiano sino que también extiende esa bendición a sus hijos, a sus parientes y  a los que están en su entorno, porque aprende a dar de gracia lo que por gracia ha recibido. 

La Biblia dice:  “Bendito el  hombre que confía en el  Señor,  y pone su  confianza  en él.  Será  como  un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto”. Jeremías 17:7-8.

En nuestras vidas siempre queremos ser algo en la sociedad que nos ha tocado vivir,  tenemos planes, estudiamos una profesión y progresamos económicamente, producto de nuestro esfuerzos, pero cuando ponemos en juego nuestra fe y confianza en Dios,  la victoria es segura, porque Dios nos concede todo “lo que tu corazón desea, y hace que se cumplan todos nuestros planes”, Salmos 20:4.  

Apreciado amigo que lee estas reflexiones, si buscas a Dios de todo corazón y recibe a Cristo como tu Señor y Salvador, serás ricamente bendecido, y podrás disfrutar a plenitud de la bendición divina.  “Jehová te bendiga y te guarde. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia; Jehová alce a ti su rostro y ponga en ti  paz”, Número 6:24-26.

Es de vital importancia para el cristiano poner en las manos del Señor todo que vayamos a hacer, ya sean planes, estudios, compras, matrimonio, etcétera  para que todo te salga bien: La Biblia dice: “Encomienda a Jehová tus obras y tus pensamientos serán afirmados”, Proverbios 16:3 .

Amigo si tu pones tu confianza en Dios, Él te dice en su Palabra: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes , planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”. Jeremías 29:11. Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua.» Yo apartaré de ustedes toda enfermedad”, Éxodo 23:25.

Por eso es que todos los hijos de Dios son bendecidos, porque “así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”, Filipenses 4:19.

Querido amigo nuestro Creador  te dice: “Hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos, y que cumplas sus mandamientos, preceptos y leyes. Así vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá en la tierra de la que vas a tomar posesión”. Deuteronomio 30:16.

Prueben y vean que el Señor es bueno y dice en su palabra: “Dichosos los que en él se refugian”, Salmos 34:8.

En Lucas 6:27-28, Jesús dice: “Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan. Muchas bendiciones.

Fuente: Reflexiones Bíblicas.

Por: Miguel Matos

6 de junio de 2017

¡Alerta el fin se acerca!

Mateo 24:4-51

Cuando vemos todas estas señales que se están presentando en el mundo son  evidencias claras que algo grande y sorpresivo  ocurrirá, mientras las naciones se mantienen desafiando descaradamente a Dios y su Palabra. 

No tenemos ninguna duda de la decadencia moral y espiritual que se registra en todas las naciones del planeta tierra, en estos tiempos, mientras los hombres han invertido los valores morales, enceguecidos por el dios de este siglo, Satanás, ya que  ahora a lo bueno lo consideran malo y a lo malo bueno, lo que ha ido acelerando el tiempo en que la Iglesia de Cristo será levantada.  
   
En estos tiempos los hombres se han creído ser dioses y que con sus acciones pecaminosas piensan que van a cambiar el mundo, el cual va de mal en peor, rechazando la obra que viene realizando la Iglesia de Cristo, inspirada por el Espíritu Santo, llevando el mensaje de salvación y vida eterna a los perdidos. Hay países donde ya se ha prohibido hablar de Jesucristo y de su plan de salvación, los creyentes son perseguidos, apresados y asesinados.

Dice la Biblia que el ministerio de la Iglesia Cristiana llegará a su fin cuando menos lo esperamos. Cuando más confiados estemos. El final llegará sorpresivamente, como cuando un ladrón, nos sorprende de noche (I Tesalonicenses 5:2).
 Jesús les dijo a sus discípulos que se acercaba el día cuando ya no estaría entre ellos, que subiría al Padre. Sus discípulos le pidieron que se los llevara con Él pero Jesús les contestó que a donde Él iba, ellos no podían seguirle, pero les aclaró que se iba a preparar un lugar para todos nosotros. (Juan 14. 2 6). Para que donde Él esté, nosotros también estemos.

Jesús dijo: "me iré, pero volveré." Dos milenios han pasado desde que los apóstoles presenciaron la ascensión de Jesús y hasta hoy, todavía no ha vuelto. Pero Pedro dice que no nos impacientemos, ni pensemos que el Señor se está tardando. (II Pedro 13.8 14) porque Él volverá a su debido tiempo.

Recuerden que nuestro tiempo no es el tiempo del Señor. Dice la Biblia que: "mil años es como un día delante de Dios." (II Pedro 3:8). Jesús volverá pronto y de acuerdo a las profecías, el fin de la historia humana, se acerca. Todos los acontecimientos de actualidad señalan hacia la Parusía.

Desgraciadamente hoy  muchas iglesias ya no predican la doctrina del arrebatamiento ni  de la segunda venida. Parece como si nadie desea el regreso del Señor. Ya casi nadie está a la expectativa de Jesús. Ya casi nadie grita: "Maranatha”.  Juan el Apóstol al final de su Apocalipsis grito desde lo más profundo de su corazón; ¡sí!, ¡ven Señor Jesús!

El regreso del Señor implica dos cosas: la glorificación de los fieles y el juicio y condenación de los malos. Porque está claro que Cristo volverá para destruir a los enemigos de Dios y seguidores del diablo, esa serpiente antigua llamada Satanás, o lucifer. El problema de la iglesia es que hoy, después de dos mil años, nos hemos casi olvidado de que debemos vivir a la expectativa del retorno de Jesús y el arrebatamiento de la Iglesia, pero parece como si ya no nos interesara. Vivimos muy cómodos en nuestros hogares. Nos hemos conformamos a las costumbres de este siglo, (Romanos 12:2) hemos asimilado la cultura dominante y hemos abandonado la vida de santidad.

El mensaje de hoy nos exhorta que la iglesia debe luchar por los ideales del cristianismo. Que debemos vivir siempre alertas y  pendiente del regreso de Jesucristo. Que su llegada no nos sorprenda perdiendo el tiempo en nuestros intereses egoístas. El énfasis de este mensaje es que recordemos que Jesucristo volverá. Que estemos preparados para el regreso repentino del nuestro Señor. Porque el Señor volverá en un abrir y cerrar de ojos, al sonido de la trompeta. Ese día, el plan sempiterno de salvación se consumará y llegará el temido "fin del mundo."
No tenemos dudas, de que estamos viviendo los últimos días de este presente siglo malo. El regreso de Jesucristo se acerca y con su llegada, el juicio de las naciones. Hay de aquellos que estén desprevenidos, que no estén preparados para recibirle porque su fin será desastroso. Dice la Biblia que en aquel día, "será el llanto y crujir de dientes."

Los discípulos le preguntaron; ¿Señor, cuando será el tiempo de tu regreso? Jesús les contesto que: cuando vieran las señales.  Nadie sabe cuándo volverá el Señor. Ni Jesús mismo quiso saberlo. Ni aun los Ángeles saben el día ni la hora. Solamente Dios en su infinita omnisciencia, sabe el tiempo del fin. Jesús nos advirtió que cuando veamos las señales, tengamos el suficiente sentido común para reflexionar y arrepentirnos de nuestros pecados antes de que sea muy tarde.

Habrá señales en el cielo, en el mar, la luna y las estrellas nos anunciaran que ¡el fin se acerca! (Lucas 21:25). Cuando se hable de paz y lo único que tengamos sean guerras, ¡El fin se acerca! (Apocalipsis 6:4). Cuando la humanidad llegue a su límite de corrupción moral y espiritual, ¡el fin se acerca! Cuando las gentes maravilladas, se vayan engañadas tras la brujería, la hechicería, y la adivinación, ¡el fin se acerca!
Cuando la voz de los anticristos se escuche por todo el mundo, con más fuerza que la de la iglesia, ¡el fin está cerca! Cuando la inmoralidad de la humanidad llegue a su máxima expresión y el hombre pierda sus valores morales y espirituales, abandonando sus géneros naturales de hombre y mujer y se entreguen a la homosexualidad, entonces ¡el fin está cerca! Cuando la abominación entre por las puertas de la iglesia y como consecuencia, se enfríe y pierda su autoridad sobre las gentes, ¡El fin está cerca! Cuando la mayoría de los cristianos apostaten de su fe y la herejía sea parte del movimiento cristiano, cuidado porque ¡el fin está cerca! Y Cuando veamos que en las naciones del mundo, se establecen leyes que no honran ni respetan a Dios, ¡el fin está cerca!

El Apóstol Pablo dice en Romanos 8.21 que la naturaleza gime con gritos ensordecedores, pidiendo ser liberada de la maldición que sufre desde que Adán pecó. Según el Libro de Apocalipsis, cuando veamos terremotos al derredor del mundo, huracanes, explosiones volcánicas, el mar que vomita sus muertos, inundaciones, cambios climatológicos drásticos, ¡el fin está cerca!

Las escrituras nos enseñan que cuando todo esto suceda, es como una advertencia de que el Señor está a la puerta, y debemos arrepentirnos. Debemos buscar el perdón de Dios y dejar que Cristo tome control de nuestras vidas. Que nos proteja de la ira venidera. Asegurémonos de que nuestro nombre este escrito en el libro de la vida.

Fuente: La Biblia y Reflexiones Cristianas.

Por Miguel Matos

3 de junio de 2017

Buscando el rostro de Dios

En el salmo 27, David le ruega a Dios a través de una oración urgente. Implora en el verso 7: “Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; ten misericordia de mí, y respóndeme”. Su oración está enfocada en un deseo, una ambición, algo que lo ha está consumiendo: “Una cosa he demandado a Jehová” (Salmos 27:4).

David testifica: “Tengo una oración, Señor, una petición. Es mi única meta, la más importante de mi vida, es aquello que deseo. Y lo buscaré con todo mi ser. Este único objetivo me consume”.

¿De qué se trataba esta “cosa” que David deseaba más que nada, aquel objetivo en el cual había fijado su corazón para alcanzarlo? Él nos lo dice: “Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo” (Salmos 27:4).

No se equivoque: David no era un hombre aislado, que se escondía del mundo exterior. Él no era un ermitaño, buscando ocultarse en algún desierto desolado. No, David era un apasionado hombre de acción. Él era un gran guerrero y multitudes coreaban sus victorias en la batalla. Él también era un apasionado de la oración y de la devoción, con un corazón que gemía por Dios ¡Y el Señor había bendecido a David concediéndole tantos deseos de su corazón!
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De hecho, David había probado todo lo que un hombre pudiera desear en su vida. Conoció las riquezas y la gloria, el poder y la autoridad. Contaba con el respeto, la alabanza y la adulación de los hombres.

Dios le había dado Jerusalén como capital de su reino y estaba rodeado de hombres devotos, todos dispuestos a morir por él.
Más que nada, David era un adorador. Él un hombre de alabanza, que daba gracias a Dios por todas sus bendiciones. Él mismo lo testifica, diciendo: “El Señor derramó bendiciones delante de mí”.

David, de hecho estaba dando a entender: “Hay una forma de vivir que ahora busco, un lugar establecido en el Señor que anhela mi alma. Deseo tener una intimidad ininterrumpida con mi Dios”. Esto es lo que David quiso decir cuando oró: “Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo” (Salmos 27:4).

Reflexiones Bíblicas.

1 de junio de 2017

¿Soy Amado?

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia,” Jeremías 31:3.

Amor, Todos, Espacio, Volar, 3D, Estrella, Fuente, RojoUn niño carente de amor solía ir cada tarde a un parque cercano de su casa, no sólo a jugar sino a observar cómo algunos niños estaban acompañados de sus padres y él soñaba ser uno de ellos porque veía el afecto que recibían.

 Ya después de mucho tiempo él conoció a otro niño que pasaba la misma situación pero no se sentía de la misma manera, pues su abuelita le había enseñado que a pesar de no tener a sus padres él tenía a alguien que lo amaba sin condiciones, éste era Dios. El niño curioso de conocer cómo era Dios aceptó la invitación de la abuelita del niño para que le contara más sobre Él.

Así fue, el niño tuvo un cambio muy significativo en su vida, pues en vez de tener ese vacío en su corazón puso su mirada en quien lo amaba incondicionalmente, comprendió que Dios estuvo a su lado siempre y que Él era lo que necesitaba y era suficiente.

Las personas continuamente buscan ser amadas o valoradas en la vida, no hay quien no tenga esta necesidad. En ocasiones somos correspondidos y en otros rechazados.
¿En alguna ocasión te has sentido de esta manera? Entonces puedes saber  lo triste que es.

Sin embargo, lo importante es estar consciente de que posiblemente las personas alrededor no han aprendido a amar de manera correcta por eso es que no lo hacen, pero podemos experimentar directamente del amor perfecto que es el de Dios, un amor incondicional, puro, verdadero, que traspasa nuestras debilidades y se concentra siempre en nuestro bienestar.

Si hoy no te sientes amado/a dirige tu atención a Dios, no te concentres en sentimientos sino en convicciones, quien te mira con ternura listo para abrazarte con sus manos de misericordia.

¿Eres amado? Definitivamente sí, ¡Dios te ama!

”Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.” 1 Juan 4:16.

Fuente: Reflexiones Cristianas.
Por: Miguel Matos

CUANDO EL ARROYO SE SECA ES TIEMPO DE LEVANTARSE

    PASTOR: HECTOR ENCARNACION